936240853 info@o-innova.com
Seleccionar página

El sector turístico en España es un referente a nivel internacional, siendo el cuarto destino por número de visitantes y el segundo por ingresos relacionados. España recibió en 2012 cerca de 57,7 millones de turistas extranjeros, lo que supuso unos ingresos que alcanzaron los 55.594 millones de euros, es decir, un incremento del 5,7% frente al ejercicio anterior.

 

Entre otros recursos, los establecimientos hoteleros utilizan una notable cantidad de energía para suministrar los servicios y el confort que ofrece a sus clientes. Es por ello que los imperativos de control de la demanda y el ahorro de energía se convierten en compromisos que debe asumir el sector hotelero, donde existe todavía un gran potencial para el ahorro energético.

 

Los costes de aprovisionamientos energéticos suponen, en promedio, un 9% de los costes totales de explotación de un establecimiento hotelero, después de los costes de personal (36%) y de los aprovisionamientos directamente relacionados con los servicios y la operativa del hotel (22%)

 

Por lo general, estos establecimientos no realizan un control riguroso del consumo energético,y en algunos casos no conocen al detalle las instalaciones energéticas del hotel. Por ello,aunque el consumo de energía es uno de los principales costes del establecimiento, buena parte de los hoteles presentan niveles de eficiencia energética relativamente bajos.

 

Generalmente los hoteles consumen, por una parte, energía eléctrica (>60%), para su consumo enalumbrado, ascensores, bombeo de agua, aire acondicionado, maquinaria eléctrica de cocinas,restaurante, lavandería, etc. También se está implementando, cada vez con mayor frecuencia,el uso de bombas de calor eléctricas, que permiten el suministro de calefacción durante los meses fríos. Por otra parte, los hoteles consumen algún combustible, que se utiliza para la producción de agua caliente para calefacción (si no dispone de bomba de calor), para la producción de agua caliente sanitaria, para la calefacción de piscinas cubiertas (si se dispone de ellas), y también para el suministro de las cocinas.

 Distribución del consumo energético

El consumo de energía eléctrica es generalmente la principal partida del consumo energético de un hotel. Este consumo de energía eléctrica es variable a lo largo del año, presentando generalmente los establecimientos un mayor consumo en los meses de verano, debido al mayor grado de ocupación durante esta temporada, y debido también a la demanda de aire acondicionado en la temporada estival.

 

En las figuras siguientes se muestra la curva de demanda de energía eléctrica a lo largo delaño, para dos tipologías de establecimientos:

 

Curva anual de demanda de energía eléctrica

 

 

La primera es característica de un hotel de litoral, de tres estrellas, en el cual se lleva a cabo la climatización mediante compresores eléctricos, mientras que la calefacción se realiza a través de calderas de agua caliente. La segunda corresponde a un hotel urbano, de tres estrellas, en el que tanto la climatización como la calefacción se resuelven mediante el uso de bombas de calor.

 

Consumo energético medio de hoteles

De cara a estimar dónde se localiza el mayor potencial de eficiencia energética en el sector hotelero, se deben analizar distintos factores que determinan la cuantía y el tipo de consumos energéticos en los establecimientos.

 

Entre estos, destacaríamos el emplazamiento y, por ende, las condiciones climatológicas en las que se ven inmersos; la antigüedad del edificio; la categoría del hotel, indicativa del tipo de servicios que ofrece y, por tanto, del consumo energético; o si se trata de un establecimiento independiente o de una cadena hotelera, lo que puede influir sobre el hecho de que ya se hayan abordado medidas de eficiencia energética en mayor o menor grado.

 

En el sector hotelero, se pueden aplicar múltiples medidas de eficiencia energética que afectan tanto a la reducción de la demanda (demandside)o a una mayor eficiencia en el suministro (supplyside).

 

De manera general se puede afirmar que las primeras reducen el consumo de energía final por una mayor eficiencia en los elementos de consumo o un menor requerimiento energético, mientras que las segundas disminuyen la necesidad de energía primaria por un mayor rendimiento en la transformación.